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El ámbar es una resina cálida, suave y liviana. Su aroma es muy agradable al calentarlo y resulta eléctrico al frotarlo.
El ámbar puede presentarse en distintas tonalidades, las más comunes son: anaranjadas, amarillentas, rojas, marrones, verdes, azules y transparentes, igual que el vidrio o el cristal.
Hoy en día, sigue la huella de la antigüedad, de nuestros antepasados y es utilizado para crear joyas de gran valor y amuletos que brindan protección.
Con esta bellísima resina fosilizada de hermosos colores se elaboran todo tipo de collares, aros, colgantes, anillos, pendientes, etc., que poseen una gran popularidad dentro del ambiente esotérico.
Aún en la actualidad, el ámbar es recomendado como un objeto curativo y protector.
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El ámbar báltico también es llamado “succino”. Su origen es la resina fósil de las coníferas, y esta gema vegetal, en varios casos, puede llegar a pasar los 40 millones de años.
Entre los factores más característicos del ámbar báltico que lo diferencia de otros ámbares de otros lugares del mundo, podemos destacar el ácido succínico: el ámbar báltico está compuesto de un 5% a un 8% por este tipo de ácido, un alto porcentaje si lo comparamos con cualquier otro tipo de ámbar.
Además, el ámbar báltico tiene una dureza de hasta 3 en la escala de Mohs. Este tipo de ámbar es de los más antiguos y deseados de todo el mundo.
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El ámbar es uno de los elementos más utilizados para liberar enfermedades de nuestro cuerpo. Se cree que tiene un gran poder, por ello, se utiliza de distintas formas.
Se utilizan cuentas de ámbar alrededor del cuello (como collar) para proteger nuestra salud en general y también para aliviar dolores o curar enfermedades ya existentes.
El ámbar también es utilizado para aliviar o prevenir convulsiones, dolores de garganta, dolores de oído, dolores de cabeza, dolor de muelas, asma, problemas de digestión, reumatismo y sordera.
Gracias a que, en la mayoría de los cosas, el ámbar es translúcido o transparente, se utiliza también para fortalecer la visión, genera el mismo efecto si miramos a través de un ámbar.
El polvo de ámbar es utilizado también en los partos. Se quema y ayuda en el trabajo de parto de la mujer. También se hace arder para que su aroma se inhale y detenga hemorragias nasales.